• noviembre 2, 2017
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Solución Quirúrgica: Caso Clínico

El pasado jueves atendimos en nuestro centro una consulta en la que la propietaria de una mascota refería vómitos constantes de tres días de evolución, y aumento de la intensidad y frecuencia en el último día, acudiendo a consulta debido al empeoramiento del cuadro clínico.

Se trata de un perro, de nombre Graco, raza Bóxer, 4 años de edad, no castrado, vacunado  y desparasitado, 31 kg de peso.

Durante la consulta se pregunta si ha sido posible la ingestión de algún tóxico y/o cuerpo extraño. La propietaria nunca le ha visto ingerir nada, está en un jardín y lo saca con correa.

Durante el examen físico en la consulta, se observa decaimiento general y apatía, con 5 vómitos durante la exploración (vómitos verdosos), no presenta fiebre, ligera congestión de mucosas, no dolor a la palpación abdominal.

Se decide realizar análisis clínicos para evaluar el estado de salud del animal. Los resultados desvelan valores alterados en algunos parámetros bioquímicos: hiperfosfatemia, globulinemia, BUN y creatinina elevados, glucosa aumentada, proteínas totales aumentadas y amilasa aumentada ligeramente.

El hemograma desvela ligera leucocitosis, con aumento del número de neutrófilos. El resto de los valores están normales.

Debido a la alta prevalencia de leishmaniosis en la región se realiza un test de leishmania. El resultado es negativo.

Se decide dejar hospitalizado al paciente para estabilización médica con tratamiento antibiótico, antiemético, fluidoterapia y protectores gástricos.

Se propone hacer radiografías y ecografía para descartar o confirmar algunos de los diagnósticos diferenciales. En el estudio radiográfico se observa una estructura circular con densidad gas en la región abdominal derecha craneal. Y gran contenido gástrico con densidad líquido.

Para localizar adecuadamente la estructura observada en las radiografías, y poder observar la viabilidad funcional de estructuras abdominales se realiza una ecografía abdominal completa.

En el estudio ecográfico se observa una estructura compatible con cuerpo extraño circular. Se visualiza todo el digestivo en busca de alguna otra alteración.

El resto de órganos se encuentran en perfecto estado.

Tras el diagnóstico definitivo de ingestión de cuerpo extraño, localizado en la flexura craneal del duodeno, la única opción terapeútica es quirúrgica.

Se realiza una enterotomía en duodeno.

El cuerpo extraño es una pelota de goma.

El postoperatorio transcurre sin complicaciones y tras dos días de hospitalización se da el alta hospitalaria, bajo revisiones diarias, para evaluar posibles complicaciones presentes en este tipo de cirugías.

Tras 10 días Graco acude a la última revisión y se encuentra en perfecto estado de salud.